Buscar Versión imprimible
viernes, 28 de noviembre de 2014 |

Sala de Prensa




La necesidad de materializar la sostenibilidad
Fecha de publicación: 21/03/2012
Todos consumimos naturaleza. Todos, en mayor o menor medida, consumimos bosque. No sólo sus materias primas, sino todos los servicios que proporciona más allá de la madera: agua de calidad, biodiversidad, paisaje, recreación, empleo, biomasa y ahora más que nunca, sumideros de carbono. Por eso, en el Día Forestal Mundial, instituido por las Naciones Unidas para fomentar la conservación de los montes, el Colegio de Ingenieros de Montes quiere recordar no sólo la necesidad de cuidar nuestros bosques, sino la necesidad de crear una economía forestal que revierta sus ingresos en la mejora de nuestro medio ambiente. El monte genera empleo y servicios, y la biomasa, superávit.

El nuestro es un país eminentemente forestal: casi un 50% de nuestro territorio es monte (un 70% de los mismo están en manos privadas). Con una inversión de 100€ por hectárea de monte dedicada a la biomasa de uso energético se crearían 75.000 empleos en la industria forestal relacionada con el monte. En total supondría una inversión para el Estado de unos 600 millones de euros, pero entre los impuestos y el retorno por actividad económica, las Administraciones percibirían unos ingresos de unos 725 millones de euros. Es, por tanto, una de las pocas actividades económicas que en este momento es capaz de generar una balanza de resultados positiva.

Además, ésta actividad generada en el bosque es capaz de crear 10 empleos en el medio rural por cada megavatio producido, el ratio más alto de todas las energías renovables. Este dato no es una aproximación; el Plan de Energías Renovables del Gobierno contempla que 10 millones de toneladas de biomasa de uso energético generan 10.000 puestos de trabajo.

El desgaste de los montes y la Economía Forestal

El consumo de los recursos naturales que la sociedad lleva a cabo hoy en día tiene un riesgo de desgaste evidente, por lo que el disfrute de los mismos debe tener una contraprestación de la que poder nutrir esa fuente de servicios. “Sabemos cúanto vale la riqueza que nos ofrece el monte, pero no le ponemos precio”, afirma el Carlos Del Álamo. “Valoramos socialmente la conservación del paisaje, la calidad de nuestras aguas, el desarrollo de biomasa, pero no nos paramos a pensar que se nos ofrece casi gratuitamente”.

España dispone de una gran superficie capaz de generar servicios que hoy por hoy son gratuitos. No les ha sido asignado un precio. Pero conservar nuestra Naturaleza, ésa que genera tantos beneficios, tiene unos costes. El Colegio de Ingenieros de Montes plantea la necesidad de un mecanismo mediante el que hacer frente al pago de esos costes.

Mercados de Carbono

Hay que materializar la sostenibilidad, y para ello hay que implicar a la economía de mercado, que es la responsable de su degradación”, afirma José María Rábade, experto del área de Economía Ambiental del Colegio de Ingenieros de Montes. “Debe restablecerse el equilibrio entre el consumo y la fuente”. El Colegio de Ingenieros de Montes defiende la necesidad de profundizar en el concepto de economía forestal basado en dos pilares fundamentales: “Quien rompe, paga”, de modo que la industria, el tren de alta velocidad, que producen daños en el medio ambiente, la ocupación del dominio público hidráulico, forestal o la ocupación de vías agropecuarias, deben compensar a la naturaleza y a la sociedad por ellos. Y un segundo aspecto: “Quien se beneficia, paga”. Muchos activos naturales que ofrecen los bosques, como el ocio, deberían beneficiarse de esta opción, como los Parques Naturales. “La solución más factible y sencilla -afirma el experto en economía forestal- parece la creación de una “tasa ambiental”, o un mercado de bonos ambientales, que además generarían empleo y PIB para el país sin necesidad de subir los impuestos a toda la sociedad”. Invertir en los bosques es además más barato para la industria. Eso sí, defiende el Colegio de Ingenieros de Montes, cada céntimo percibido de este modo deberá repercutir en la conservación y en el esfuerzo por fortalecer el medio ambiente.

Desde el Colegio de Ingenieros de Montes se impulsa la idea de los Mercados de Carbono Forestal: del mismo modo que los emisores de carbono deben compensar el agravio cometido contra el medio ambiente, Rábade recuerda que los propietarios forestales, que gracias a la conservación de sus bienes fijan carbono en beneficio de toda la sociedad, deberían percibir a cambio incentivos que repercutan en la mejor conservación y desarrollo de los montes que poseen.

Casi el 100% de los incendios son culpa del hombre

El invierno más seco de los últimos 70 años –según AEMET- y el incremento de temperaturas están favoreciendo que se produzcan incendios forestales donde no es habitual, como en los Pirineos. Se trata de montes protectores con un importante papel en la calidad de las aguas, entre otros, y es muy preocupante la tendencia de las últimas semanas.

Carlos del Álamo afirma en este sentido que no debe atribuirse únicamente el aumento de incendios que se está produciendo a las condiciones actuales de sequía, y asegura que no tiene razones concretas para atribuir a la crisis el incremento de incendios, porque la realidad es que los fuegos los causa el ser humano. Eso sí, suelen ser "la punta del iceberg de un conflicto local". El 80% de los incendios que se producen en Galicia, por ejemplo, se producen en los mismos lugares año tras año, “es una señal de que algo está ocurriendo".

El refuerzo de la persecución de incendiarios y de la educación de la sociedad parecen claves para evitar los incendios forestales. Debemos tener en cuenta que de los que se producen en nuestro país casi el 100% son provocados por la mano del hombre; de ellos, un 70% son intencionados, y casi un 30% se producen por negligencias. Menos de un 5% tienen en su origen una causa natural.

Se calcula que la actividad de producción de biomasa reduce en España el riesgo de que se produzcan el 70% de los incendios forestales que sufrimos, por lo que el Colegio de Ingenieros de Montes defiende que se pongan en marcha cuanto antes las plantas previstas de aprovechamiento de recursos naturales y producción de una energía que comienza a ser rentable.

El Colegio de Ingenieros de Montes defiende la necesidad de apostar por el monte rentable y bien gestionado, porque no arde: el monte que genera beneficios para el propietario privado o para un pueblo es mejor gestionado para evitar que se deteriore, con lo que se reduce también el riesgo de incendios. Y la correcta gestión forestal implica cortar árboles: “Nos alarma la tendencia que existe a casi estigmatizar socialmente a quienes cortan árboles. Hay que cortar árboles porque los montes viejos no se reproducen. El monte precisa de una regeneración y repoblación que le permita seguir desarrollándose”, defiende Carlos Del Álamo.

(Enlace permanente a esta nota)
Comentar: (Sólo Colegiados) | Compartir


Escudo del Colegio y Asociación de Ingenieros de Montes
© Colegio y Asociación de Ingenieros de Montes
C/ Cristóbal Bordiú 19-21. 28003 Madrid. Telef.: 91 534 60 05. Fax: 91 534 61 04
Contactar  | Situación  | Mapa Web  | Publicidad  | Versión 4.0
Este sitio web utiliza los estándares definidos por el grupo W3C: XHTML - CSS3