Agustín Pascual, cofundador de la Ingeniería Forestal en España, recibió el 24 de
abril el homenaje anunciado por la Real Academia de Ingeniería en un entorno conocido
por su gran gestión, los montes de Valsaín.
De izquierda a derecha, Rafael Ceballos, Salvador de Miguel, Inés González, Carlos del Álamo, Esteban Castellano y José María Rábade
El descubrimiento de un busto del introductor de la Dasonomía en nuestro país tuvo
lugar a las puertas del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM) tras la
presentación que realizó la directora adjunta del Organismo Autónomo Parques Nacionales,
Montserrat Fernández San Miguel, de este personaje histórico con una de sus frases
más célebres: «Se trata de saber si ha de haber montes, y en qué extensión y proporciones
es preciso que existan».
La escultura, obra de Nicomedes Díaz Piquero, es casi idéntica a la que descubrió
un día antes la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, en la Escuela de Ingenieros de
Montes de Madrid, erigido también por iniciativa de la Real Academia de Ingeniería
(RAI)
Carlos del Álamo, durante su intervención en los actos de homenaje.
Carlos del Álamo, Decano del Colegio de Ingenieros de Montes, inauguró el turno
de palabras de homenaje a Pascual, recordando al impulsor de la ciencia forestal
en España y agradeciendo a la Real Academia de Ingeniería el esfuerzo realizado
para perpetuar la figura histórica de Agustín Pascual.
Al acto, que se convirtió en un homenaje también a los montes y a quienes cuidan
de ellos, asistió Elías Federes, presidente de la RAI, que sorprendió con su discurso
en el que comparó los árboles con los iphones: «yo reivindico la inteligencia del
árbol, del i-árbol, porque los árboles son inteligentísimos y nos dan lecciones
todos los días». El director general de Medio Natural de la Junta de Castilla y
León, José Ángel Arranz, y el alcalde del Real Sitio de San Ildefonso, José Luis
Vázquez, participaron también con palabras de elogio para el ingeniero defensor
de la gestión forestal. “Agustín Pascual es ejemplo de rigor científico aplicado
al beneficio social”, afirmó Vázquez.
Una frase del marqués de Villaviciosa, pronunciada por Montserrat Fernández, supuso
el resumen perfecto a un acto de merecido homenaje a un hombre que luchó con las
palabras y el estudio por la perpetuidad de nuestros montes: «Si entre el paraíso
perdido y el prometido no guardamos el poseído, nos merecemos, por tontos, quedarnos
sin ningún paraíso».
Después de un almuerzo que tuvo lugar en el CENEAM, los académicos se reunieron
en sesión académica en el Salón de Actos del Ayuntamiento del Real Sitio de San
Ildefonso, para finalizar los actos del día con un concierto en la “Casa de las
Flores”.